Una revisión sistemática identificó catorce casos de esporotricosis no asociada a felinos, vinculada con picaduras o mordeduras de insectos. Sporothrix schenckii fue identificado en seis de los casos; la especie no fue determinada en los ocho restantes. Los sitios de infección fueron las extremidades superiores (dos casos), la cara (un caso), las extremidades inferiores (dos casos), y el brazo izquierdo (un caso). La vía de trasmisión fue por mordedura o picadura de insecto, pero el mecanismo no parece claro; puede ser que inoculen el agente infeccioso o que simplemente faciliten su entrada a través de una picadura o mordedura.
Un hallazgo significativo del análisis fue que, de los vectores no felinos evaluados en la revisión, los invertebrados se asociaron más con esporotricosis en individuos jóvenes que en adultos. Sin embargo, dado el tamaño de la muestra, puede haber un sesgo de interpretación. En términos generales, esta revisión pone en evidencia que puede haber otras vías de trasmisión de esporotricosis, además de las ya conocidas que son la inoculación traumática y a través de felinos. De todos modos, los autores destacan el hecho de que las mordeduras de insectos no deben ser clasificadas dentro de la vía de trasmisión zoonótica, ya que los insectos no desarrollan esporotricosis activa y es improbable que actúen como reservorios.
Además de estar implicados en la trasmisión de esporotricosis, las picaduras/mordeduras de insecto también se han asociado recientemente con blastomicosis. Liu y colaboradores reportaron el caso de una niña chino-canadiense que fue diagnosticada inicialmente con dermatitis por picadura de insecto en Canadá, mostrando escasa respuesta al tratamiento. Luego de un viaje a China, el examen microscópico directo del material purulento de los nódulos de piel mostró células levaduriformes esféricas con pared birrefringente y gemación única de base ancha, sugestivas de prototecosis o de coccidioidomicosis. Posteriormente fueron identificadas por secuenciación de nueva generación metagenómica (mNGS) como Blastomyces dermatitidis, lo que se confirmó mediante cultivo y secuenciación ITS.
Tal como se describió para la esperotricosis, otras vías de trasmisión pueden haber surgido en casos de blastomicosis. Aunque la principal vía de trasmisión es la inhalación de conidios, dando lugar a la forma respiratoria de blastomicosis, la enfermedad también puede adquirirse por inoculación directa del patógeno, resultando en blastomicosis cutánea primaria. Esta última no es frecuente pero puede explicar la asociación entre picaduras de insecto y blastomicosis.

C. Examen directo con KOH del material purulento que muestra células levaduriformes esféricas con paredes birrefráctiles y gemación única de base ancha (x 1000).
D. Colonias de B. dermatitidis en SDA, 25ºC, día 10. E. Microconidios que emergen de conidióforos cortos (x 400).
