La aspergilosis pulmonar invasiva (API) previa al trasplante hepático aumenta 4 veces la mortalidad post-trasplante, según Fang Chen y colaboradores. La mortalidad en pacientes con y sin API fue de 38,1% y 10,5%, respectivamente, a los 3 meses (p=0,049), y de 42,9% y 10,5%, respectivamente, a los 12 meses (p=0,026). La alta mortalidad se observó a pesar de que 67% de los pacientes recibieron tratamiento antifúngico durante 0,5 a 34,5 días (duración mediana: 9 días) antes del trasplante.
Entre los pacientes con API, los resultados fatales se debieron a hemorragia intracraniana, shock séptico y fallo multiorgánico (9,5%, 19,0% y 14,3% de los casos, respectivamente). Estos resultados se observaron a pesar de un adecuado tratamiento antifúngico durante el periodo peri-trasplante, lo que pone de manifiesto la complejidad del manejo de pacientes con fallo hepático complicado complicado con aspergilosis invasiva. Los autores recomiendan discusiones multidisciplinarias caso a caso cuando se considera un trasplante hepático.
La aspergilosis invasiva (AI) en pacientes con enfermedad hepática crónica tiene un pronóstico ominoso. Los peores resultados se han reportado en series de pacientes no trasplantados con enfermedad hepática crónica complicada por AI. Gustot et al. reportaron una tasa de sobrevida a los 3 meses de 0% en pacientes con hepatitis alcohólica en comparación con 53% de sobrevida en aquellos sin AI, a pesar de haber recibido tratamiento antifúngico. De manera similar, en un estudio alemán de Lahmer y colaboradores, la tasa de mortalidad fue significativamente más alta en pacientes con API probable que en pacientes sin API (100% y 65%, respectivamente). Sin embargo, otros estudios, como los de Yuang et al., Liu et al. y Abe et al., el reconocimiento temprano de predictores de API en pacientes con fallo hepático agudo sobre crónico, y el inicio oportuno de medidas de tratamiento adecuado pueden mejorar los resultados. El estudio de Chen y colaboradores indica que la API en pacientes en lista de espera para trasplante no necesariamente constituye una contraindicación para el trasplante; no obstante, los resultados son subóptimos en comparación con aquellos pacientes trasplantados sin IPA.

Image cortesía: Dr Bassey Ekeng.
